Todo el mundo miente

Recensión e ideas de «Yo no soy Hércules Poirot»


  • Autores: Javier Cosnava (L’ Hospitalet de Llobregat, España, 1971) y Teresa Ortiz-Tagle.
  • Editorial: Amazon (tapa blanda).
  • Año: 2021.
  • Género / temática: novela negra, novela de detectives.
  • Número de páginas: 258 (según Amazon).
Créditos de la imagen: Amazon (tomada de Google)

Contiene espóiler.

Sinopsis libre:

Miranda Darnes guarda un terrible secreto. Cierto día, mientras entierra a su bulldog Charlie, aparece frente a su puerta el mismísimo Hércules Poirot, pero… ¿cómo es posible si se trata de un personaje de ficción creado por Agatha Christie?

Conocida la verdadera identidad del nuevo vecino de la urbanización Styles Mansions, Héracles Amadeus Polrot, la protagonista busca acercarse a él pidiéndole que resuelva la extraña desaparición de una niña, Lily, hija del matrimonio Rider, uno de los propietarios de aquel siniestro lugar, a la que se une la posterior ausencia de Claudia Weaver.

Cuantas más pistas descubre el audaz detective belga, más intrincado se vuelve el misterio y más sospechosos entran en escena. ¿Será capaz Polrot de emular a la famosa creación de Christie y utilizar sus células grises para desvelar todos los secretos que guardan los residentes? ¿Dará con el paradero de las dos jóvenes? ¿Qué relación une al protagonista con la autora de best seller británica?

Reseña:

Cosnava y Ortiz-Tagle nos presentan una novela cuyo espíritu rinde homenaje a la genial Agatha Christie, tal vez la escritora de novela policial más brillante de la literatura universal.

No puede negarse que la narración posee un cierto aroma al más puro ‘estilo Poirot’: un argumento formado por subtramas que se explican enlazándose entre sí, un misterio fuera del alcance del ser humano promedio —personificado en las fuerzas del orden— y una mente preclara capaz de buscar pistas y utilizar el método deductivo más allá de lo común. Sin embargo, esta novela queda constreñida en el tributo a Christie y no va más allá; habría mejorado el resultado, en mi opinión, la utilización de alguno de los recursos que caracterizan la novela negra en nuestros días: intrigas más complejas, personajes más profundos, mayor detalle y variedad en la ambientación de la historia, entre otros.

De hecho, se observa una tímida evolución cuando descubrimos que uno de los personajes, Claudia, ha transitado de género. El problema, según mi punto de vista, es que este propósito se queda muy aislado; sin duda resulta difícil cohesionar una novela ambientada en 1926 con una demanda social tan de nuestro tiempo, lo cual hace renquear ligeramente una idea que, a buen seguro, parte de la mejor de las intenciones.

En todo caso, es justo reconocer que la narración va de menos a más, adoptando un ritmo vertiginoso en el último tercio de la obra. Además, el desenlace resulta ciertamente sorprendente por la audacia de los autores a la hora de no descubrir todos los ases que se guardaban en la manga.

Se trata de una novela sencilla, ligera; rayana quizás en el género dramático debido a sus abundantes (y, en ocasiones, quizás excesivos) diálogos. No queda muy clara la presencia de Agatha Christie como personaje en esta primera entrega de la saga, pero intuyo que ello será convenientemente explicado en posteriores relatos.

Para finalizar, considero que el resultado final se ve deslucido —y, lamentablemente, con ello también la opinión general que perdura tras la lectura— por algunas cuestiones formales y de estilo que debieron ser depuradas antes de la publicación, como la inclusión de números de página, la corrección de algunos errores ortográficos o la revisión del resumen de la contratapa.

En suma, a pesar de que el guion mejora con el avance de los capítulos, esta novela obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la calificación de poco recomendada.


Valoración: poco recomendada (2/5).

El dolor, un enemigo silencioso

Amiga/o visitante de la Buhardilla:

Hace tiempo que quiero reflexionar sobre un tema sobre el que, desde luego, tendría muchas cosas que decir: el dolor físico y cómo afecta a la vida diaria. Por ello, es probable que no agote mi experiencia en estas líneas. Lo cierto es que el dolor es una respuesta necesaria de nuestro cuerpo, pero resulta una experiencia subjetivamente muy desagradable.

Comencemos por el principio: no me refiero aquí al dolor puntual, agudo —el cual, por supuesto, genera evidentes inconvenientes—, sino a aquel que se padece de un modo crónico, diario y persistente, sin la opción real de que terapia o medicación alguna lo aminore.

Esta clase de dolor, continuo e inmisericorde, no solamente reduce la capacidad física y la energía —¡ojalá solo hiciese eso! —, sino que afecta decisivamente al plano anímico y emocional: cambios de humor, frustración, apatía, depresión. Sin duda, el dolor físico afecta a la salud mental. Y, en gran medida, contribuye a esta situación la incertidumbre. No saber cómo abordar el dolor o si este tendrá algún remedio, afecta decisivamente a quien lo sufre, pues la fuerza de voluntad es un ingrediente fundamental en cualquier tratamiento.

El dolor es una experiencia absolutamente imposibilitante; te impide disfrutar del día a día y se refleja en todos los órdenes de la vida personal y profesional. Conlleva la pérdida difícilmente reversible de independencia y seguridad en uno mismo, lo cual no solo se manifiesta en el plano individual, sino también en las relaciones sociales reduciendo, con ello, la autoestima—.

El dolor, no importa la intensidad del mismo —pues la valoración es puramente subjetiva—, no solo incide negativamente en la salud; resta, en definitiva, calidad de vida.

Y tú, ¿qué opinas?

Simpatía y nominación

Recensión e ideas de «El nombre del viento»


  • Título original: The Name of the Wind. The Kingkiller Chronicle: Day One.
  • Autor: Patrick Rothfuss (Madison, Estados Unidos, 1973).
  • Editorial: de esta edición, Fantascy (Edición Décimo Aniversario).
  • Año: 2007 (de esta edición, 2017 – 6ª reimpresión, 2021).
  • Colección: Serie ‘Crónica del Asesino de Reyes’.
  • Género / temática: Novela fantástica.
  • Traducción: Gemma Rovira Ortega.
  • Número de páginas: 944.
Créditos de la imagen: Amazon (tomada de Google)

Contiene espóiler.

Sinopsis libre:

Es una tranquila noche más en la posada Roca de Guía. Detrás de la barra, Kote sirve en silencio a los clientes habituales. La quietud se quiebra cuando llega Cronista, buscando conocer la historia jamás contada: el relato de un niño de cabello fuego y de chispeantes ojos verdes cuya niñez se ve truncada cuando toda su troupe es masacrada. Una tragedia épica rememorada en tres noches, en cuyo primer acto, contado en esta primera entrega, se concentran los primeros años en soledad de Kvothe: la miseria y la lucha por la supervivencia en Tarbean, las aventuras y desafíos en la Universidad, el laud en el Eolio y la irresistible perdición por Denna.

Cada vivencia marca el camino del protagonista que le llevará desde el dolor por la pérdida hasta robar en los callejones; desde matar a un dragón hasta convertirse en el Asesino de Reyes.

Reseña:

En los más de cuatro años de vida de este blog he disfrutado reseñando grandes obras, pero es la primera vez que me enfrento a una que me produce verdadero respeto. Temo no hacer justicia, con estas líneas, a lo mucho que he disfrutado de este libro. Me he adentrado en la saga gracias a un gran amigo lector y puedo decir que, más de 900 páginas después —es, sin duda, la novela más extensa que he leído en los últimos años—, he quedado prendado del universo ideado por Patrick Rothfuss.

El nombre del viento, primera entrega de la trilogía ‘Crónica del Asesino de Reyes’, narra la primera de las tres noches en que Kvothe —pronunciado /kuouz/— relata su vida a Cronista y cómo llega a ser un hombre legendario. Resulta, en mi opinión, mucho más que una novela del género fantástico. En ella, cada una de las palabras se relaciona en armonía con las demás, como piezas de un puzle complejo y singular. La narración, de corte trágico y épico, combina con pericia el presente —en el cual, el protagonista es simplemente Kote, un posadero perdido en un lugar inhóspito cuyo único deseo es pasar desapercibido— y el pasado —que relata la vida de un héroe, Kvothe; un espíritu aventajado e indomable, resiliente y culto; en definitiva, un ser excepcional—.

Esta novela destaca por su brillantez, por el excelso gusto de Rothfuss en dibujar, a través de la palabra, una melodía orquestal en la que cada una de las subtramas se convierten en urdimbres del mismo tejido literario. La narración consigue transportar al lector no solamente a la mesa donde Kvothe comparte su historia con Bast y Cronista, sino a cada esquina de Los Cuatro Rincones donde se desarrolla el argumento. Quién diría cuánto da de sí una noche de confidencias…

Uno de los grandes méritos del autor ha sido crear un mundo al milímetro: localizaciones y paisajes, calendario, un sistema monetario bien estructurado… todo ello revela una búsqueda permanente por la perfección, logrando Rothfuss su objetivo de envolvernos en una atmósfera perfectamente creíble. Además, los personajes son una caja de sorpresas: cada uno con sus claroscuros, con su propia existencia y con motivaciones que se entrelazan en una nube de aspiraciones, afectos, lealtades y traiciones. Como adalid de todos ellos, el joven Kvothe, que es descrito de una forma magistral como un ser intuitivo, apasionado, valiente y fiel, el cual contrasta con el maduro Kote, que se muestra tan solo como un hombre cansado a quien la vida le ha pasado factura y que solo espera el fin de sus días.

Con El nombre del viento comienza un viaje en el que el lector se reencuentra con la audacia y la luminosidad de J.R.R. Tolkien, la intensidad y la escritura trepidante de George R.R. Martin y la sencillez y la elegancia en el detalle de J.K. Rowling.

No puedo dejar de mencionar —y de agradecer muy sinceramente— el excelente trabajo llevado a cabo por Gemma Rovira Ortega, quien cuenta, entre su prolijo curriculum, con traducciones al español de diversos libros de la saga de Harry Potter o El niño del pijama de rayas, de John Boyne y que, en esta ocasión, logra incluso que la obra parezca escrita originalmente en nuestro idioma, lo cual, según mi punto de vista, supone un hito ciertamente admirable.

Por todo ello y considerando la alta calidad literaria, la maestría con la que el autor guía al lector a través de su creación y la riqueza de sus entornos, su argumento y sus personajes, este libro obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la calificación de recomendada.


Valoración: recomendada (4,5/5).