Una dama contra el tiempo

Recensión e ideas de “Rey Blanco”


  • Autor: Juan Gómez-Jurado.
  • Editorial: B (Ediciones B / Penguin Random House Grupo Editorial).
  • Año: Noviembre de 2020.
  • Género / temática: Novela negra / thriller.
  • Número de páginas: edición Kindle (páginas en edición impresa: 528).

Sinopsis libre:

El inspector Jon Gutiérrez es secuestrado mientras Antonia Scott, impotente, observa cómo se llevan a su compañero indefenso. El equipo del proyecto Reina Roja se afana en la búsqueda de Jon, pero es el señor White quien los encuentra. A partir de ese momento, los protagonistas comienzan una carrera frente al reloj: tres crímenes sin resolver; una respuesta. Si tienen éxito verán resquebrajarse el pasado; si fracasan, penderán de un hilo su presente… y su futuro.

 Sinopsis:

Con Rey Blanco, Juan Gómez-Jurado cierra la trilogía y, por el momento, la saga protagonizada por Antonia Scott y por Jon Gutiérrez. En esta ocasión, los dos protagonistas se verán las caras, al descubierto por primera vez, con los dos antagonistas, surgiendo desde las primeras páginas una tensión argumental que convierte el relato en una vertiginosa montaña rusa de suspense y de emociones. 

Esta obra mantiene algunas notas características en el autor: una narración cuidada hasta el mínimo detalle y un gusto por las descripciones esmeradas y la precisión léxica, muy al hilo de la personalidad de la protagonista. Jon sigue siendo, a su vez, el contrapunto perfecto ante la visión introvertida del mundo y de sí misma de que hace gala Antonia; la influencia del leal inspector llega a humanizar hasta la ternura la aparente indiferencia ante su suerte que demuestra Scott.

Uno de los mayores aciertos de esta novela reside en la valentía a la hora de profundizar en el vínculo entre Jon y Antonia, a pesar de las dificultades que dicha tarea presenta debido a las particulares intimidades de los dos protagonistas. De esta forma, el autor consigue fusionar con maestría el agua y el aceite para ofrecernos un sabor nuevo y sorprendente.

Desde otro punto de vista, no obstante, esta tercera entrega me ha dejado con ganas de poder observar a los dos personajes principales en un contexto diferente a la investigación de crímenes a contrarreloj —más allá del desasosiego que supone avanzar siempre un paso por detrás de los antagonistas—. Me habría gustado descubrir cómo se desenvuelven Jon y Antonia en otras tramas, con otros ingredientes no necesariamente —o no principalmente— teñidos de sangre.

Si has leído Reina RojaLoba Negra debes embarcarte en esta nueva aventura: la lectura te desvelará algunos porqués a la par que te regalará algunos interrogantes nuevos que dejan en suspense la historia Gutiérrez y Scott; una pareja que forma parte ya, sin lugar a dudas, de lo mejor de la novela negra de nuestro país.

Como el propio autor ha señalado, las vidas de los protagonistas son, ahora también, nuestras; la huella que dejan perdurará durante mucho tiempo. Desde la Buhardilla de Tristán te recomiendo leer Rey Blanco, con el anhelo de que, en un futuro próximo, podamos deleitarnos con nuevas historias e intrigas de la impredecible Antonia Scott y el aguerrido Jon Gutiérrez.


Valoración: muy recomendable (4/5)

El Transmutador

Sobre la bocina ¡por fin puedo compartir mi participación en el reto “Syn-Opsis” de Jessica Galera! No me fue posible animarme en octubre, pero ya está aquí mi propuesta para el desafío del mes de noviembre. ¡Espero que la disfrutéis!

* . * . *

(Imagen de firaangella1 [Pixabay]. Accesible en el blog de Jessica Galera)

Título: El Transmutador

Sinopsis: La joven Michelle von Küllmann es, a sus 15 años de edad, uno de los talentos más prometedores de la música clásica en los últimos tiempos. Desde hace dos años viaja por toda Europa, en compañía de su hermano pequeño Adam, de 6 años, con el objetivo de convertirse en la mejor violinista del mundo.

Sin embargo, su sueño se verá truncado cuando a Adam le diagnostican una enfermedad degenerativa incurable. En ese momento, Michelle decide abandonar su gran pasión para salvar la vida de su hermano. Así, llegan a un pequeño pueblo del sur de España donde les han hablado de un viejo curandero capaz de sanar cualquier enfermedad o trastorno, por grave que sea.

Tras un tortuoso viaje, llegan al lugar durante una noche de viento gélido y lluvia desgarradora. El hombre, un anciano huraño y desgarbado, vive en condiciones infrahumanas. Tras recibirlos y conocer el motivo de su visita, les habla del Transmutador: un artilugio de su invención capaz de alterar o cambiar cualquier estado, sustancia o condición física o espiritual. Sin embargo, los previene: solo las personas puras de corazón y con deseos sinceros podrán conseguir su propósito. Si, por el contrario, se pretende utilizarlo de modo egoísta o irresponsable, las consecuencias pueden ser fatales.

Para conocer su interior, les obligará a pasar una serie de pruebas. Si logran finalizar con éxito cada desafío, les brindará su ayuda; si fallan una sola, los hermanos quedarán a merced de la voluntad del extraño sujeto. La primera de ellas es un acertijo que deben resolver en un solo intento:

Si tienes dos relojes de arena, uno de 7 minutos de duración y el otro de 11 minutos, ¿cómo puedes hervir un huevo en exactamente 15 minutos?

 

77. Segunda oportunidad

Echo de menos los tiempos en que se podía fumar en los bares; respirar la profundidad del humo de un cigarrillo siempre es un buen aliado para aclarar mis ideas. He acudido a la cita, puntual, a las 5 de la tarde, según habíamos convenido en el último mensaje. Ella me ha citado aquí, so pretexto de ser un sitio discreto. El lugar dice poco por fuera y menos aún por dentro: es uno de esos tugurios del casco viejo donde solamente se congregan los parroquianos del barrio, algún transeúnte despistado o individuos de moral e intenciones oblicuas.

Mis hijos habían insistido en que diera el paso. “Papá, han pasado casi veinte años desde que se fue mamá. Nosotros vivimos fuera y, aunque venimos a verte todas las semanas, necesitas a alguien con quien compartir el día a día”. El caso es que, tras mucho tiempo negando la mayor, finalmente accedí a sumergirme en una de esas páginas de contactos que te aseguran afinidad en función de tus gustos e intereses, por más exigente que se sea. Algo de un algoritmo de última generación, según Mercedes, mi hija mayor.

¡Qué orgulloso estoy de ella! Se licenció en Ingeniería de Telecomunicaciones en Valladolid, porque no existía la opción de estudiarla en Salamanca. Después estuvo trabajando para la Telefónica y ahora dirige su propia StartUp de soluciones de comunicación para personas con discapacidad severa, un proyecto que ha recibido muchos apoyos y elogios de personas importantes de su profesión.

No se queda atrás Guillermo, el pequeño. Nació con una alteración genética, trisomía del par 21 —detesto la denominación de Síndrome de Down—, pero siempre se ha caracterizado por su vitalidad, su optimismo y su valentía. Apenas hace un año que aprobó las oposiciones a la carrera judicial y ahora disfruta de su amor por el Derecho en la Escuela Judicial. Ambos son mi mayor ejemplo; los admiro.

Me siento tan nervioso… no recuerdo la última vez que tuve una cita. Quizás antes de comenzar el Instituto. Tiempo después conocí a quien sería el amor de mi vida y me consagré a ella. Y ahora… heme aquí, con la misma indecisión de entonces, a pesar de cargar sobre mis espaldas con el peso de toda una vida.

Me ha dicho que llevará los labios pintados de rojo carmesí, y un pañuelo de seda a juego, para que pueda reconocerla. Es extraño porque me ha asegurado que es siempre puntual y pasan más de veinte minutos de la hora. Quizás no haya sido buena idea; ¿qué se supone que estoy haciendo? Llamo la atención del camarero con intención de pagar el café y marcharme. Si me doy prisa todavía llego a la partida de mus con Antonio, Luis Ángel y el Gato; a saber a quién habrán buscado para sustituirme.

Cuando me dispongo a sacar la cartera del bolsillo, se abre la puerta y, en ese instante, todo cuanto yo he padecido en los últimos años se diluye: la pena, la frustración, la rendición ante el destino. A cambio, una luz intensa, nívea y envolvente, emitida por sus iris cian, me envuelve hasta ahuyentar cada uno de los fantasmas que arrastro desde tanto tiempo atrás… Me sonríe y, con un leve gesto, la invito a la mesa. Camina despacio, recreándose en un momento que se convertirá en único. Llega a mi altura y me saluda con una voz suave.

 Mis chicos tenían razón. Tal vez no sea demasiado tarde para mí.