Las apariencias engañan

Recensión e ideas de «Vestido para la muerte»


  • Autora: Donna Leon (Montclair, Estados Unidos, 1942).
  • Traducción de Ana M.ª de la Fuente.
  • Editorial: Seix Barral (Booket).
  • Año: 1994 (para esta edición, 2022).
  • Colección: Crimen y misterio.
  • Género / temática: novela negra, novela policiaca.
  • Número de páginas: 288.
Créditos de la imagen: Amazon (tomada de Google)

Contiene espóiler.

Sinopsis libre:

Un hombre, vestido con ropas de mujer y el rostro desfigurado, aparece muerto al pie de un matadero. El caso es asignado al inspector Guido Brunetti, el cual debe sumergirse en un mundo oscuro y desconocido para descubrir a su asesino. A pesar de la dificultad para avanzar en la investigación, el infalible instinto del policía le lleva a revelar que se trata de Leonardo Mascari, director de Banco de Verona y respetable ciudadano en Venecia.

A medida que avanzan las pesquisas, las conexiones con el mundo de la prostitución y con las altas esferas religiosas —aparece involucrado Santomauro, un abogado del Vaticano, vinculado con la Lega della Moralità, una agrupación destinada a perpetuar la fe y los valores morales— complicarán la resolución del caso y pondrán en riesgo la integridad de Brunetti y de su equipo. Solo la pericia del protagonista podrá dar con la verdad antes de que sea demasiado tarde.

Reseña:

Elegí Vestido para la muerte como mi primera lectura de Donna Leon por algunas publicaciones que la catalogaban como la obra de mayor éxito de la autora estadounidense. Ciertamente, se trata de una obra con los elementos clásicos de la novela negra: un investigador con una psique compleja, ligeramente atormentado; un contexto donde los buenos no siempre son buenos y los malos no son tan malos; un clima de cierta tensión y misterio; y, por supuesto, muertes.

El lenguaje, fluido y expresivo, describe escenas y personajes con lo necesario, pero sin estridencias. Se habría agradecido, tal vez, una descripción más al detalle de algunos lugares, sobre todo para facilitar la ambientación a quienes no tenemos la suerte de conocer Venecia y sus alrededores. Se observan además, algunos vocablos y expresiones crudos, de esos que en una narración de este siglo tal vez no se utilizarían.

Asimismo, me ha llamado especialmente la atención la actitud del protagonista, el inspector Guido Brunetti, frente a los hechos: se vislumbra un hombre con los prejuicios propios de la época, en especial respecto de la homosexualidad o el travestismo —se observa ello, sobre todo, en las conversaciones del personaje principal con su esposa—, que, a pesar de todo, busca resolver el caso sin dejarse llevar por ellos; esto permite empatizar con él y con sus circunstancias.

Para mí, lo mejor de esta novela es que resulta ágil y entretenida —en este punto, debe reconocerse la labor de la traductora, que consigue un resultado natural y equilibrado—, ideal para acompañar cualquier momento, mientras que, como menos bueno, quizás se echa de menos un mayor contrapunto femenino en el desarrollo de la historia; las escasas mujeres que aparecen lo hacen en roles excesivamente marcados: secretaria, esposa, compañera sin apenas relevancia en la trama. El argumento, además, en determinadas ocasiones puede resultar un poco plano y el desenlace, excesivamente predecible.

Con todo, he de reconocer que he disfrutado la lectura y, a buen seguro, daré alguna nueva oportunidad a la autora suizo-norteamericana. Por la naturalidad en el relato y el realismo que se imprime a la trama, esta novela obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la calificación de recomendada.


Valoración: recomendada (3/5).

Diario de un orate (XII): dilemas

No oculto que he sentido un cierto placer al escuchar esta madrugada el reventón húmedo que nos ha regalado una tormenta de granizo. Experimento igual satisfacción al seguir el noticiario cada día: pandemia, inflación, incendios, cambio climático, precios de la energía, viruela del mono. No se me malinterprete: no busco la destrucción de la especie, soy un simple observador objetivo de la decadencia acelerada a la que hemos sometido al planeta; un cronista del principio del fin.

Imagino, avezado lector de estas páginas, que, tras esta prolongada ausencia, desearás conocer el estado de mi investigación; de mi ‘opera magna’. He centrado mis pesquisas y mis experimentos en comprobar cómo estimular ese cinco por ciento de nuestra capacidad cerebral que la mayoría de humanos no es consciente de poseer: fármacos, sugestión, electroestimulación.

Una vez concluidos los ensayos podré demostrar que ese porcentaje está reservado a lo que conocemos como intuición, la cual no es una mera facultad instantánea, sino que es el resultado de una red de complejos procesos cognitivos y sensoriales que se originan en esta reserva intelectual: adecuadamente potenciados, pueden dotar al sujeto de habilidades aún hoy inenarrables: ¿es capaz el ser humano de proyectar su consciencia en dos lugares físicos al mismo tiempo? ¿es posible alterar el estado físico de los objetos, hablar a la perfección un idioma sin haberlo aprendido —siguiendo las técnicas actualmente conocidas de estudio o inmersión— antes? ¿puede trasladar, a su voluntad, su masa corporal de forma instantánea? ¿tiene la facultad de conocer el pasado y el futuro como si hubieran sido vividos por sí mismo? ¿acaso cada ser humano goza de una energía trascendente cuya suma a la de sus congéneres conforma lo que se ha conceptualizado como la divinidad?

Me doy cuenta, con desolación, de que me estoy haciendo mayor. No comprendo por qué he revelado tanta información en esta entrada, tras haber guardado severo hermetismo en los últimos años. ¿Qué me está sucediendo? Quizás no soy tan distinto a mis coetáneos y solo busco alguien que comprenda mi labor, conserve mi legado y culmine mi proyecto...

He tenido conocimiento, a través de mi contacto en el exterior, de que tras acudir a la Universidad, algunos de mis ‘colegas’ se interesaron por mi presencia: no pasé tan desapercibido como creí. Estoy convencido, asimismo, de que ella les ha contado los fundamentos de mi trabajo, pues comienzo a tener dificultades para proveerme de lo necesario para continuar. Espero que, al menos, nadie haya descubierto mi ubicación.

¿Está el mundo preparado para asimilar la verdad absoluta? El éxito es de los valientes y yo tengo la inteligencia y la voluntad para llegar hasta el final, pero empiezo a sentirme tan cansado…

Cambio y corto.

Battaglia et amore

Recensión e ideas de «El italiano»


  • Autor: Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez (Cartagena, España, 1951).
  • Editorial: Alfaguara (Penguin Random House Grupo Editorial).
  • Año: 2021.
  • Género / temática: Novela histórica, novela bélica.
  • Número de páginas: 400.
Créditos de la imagen: Amazon (tomada de Google)

Contiene espóiler.

Sinopsis libre:

Elena Arbués, una joven de veintisiete años propietaria de una librería en La Línea de la Concepción, encuentra a un hombre inconsciente en la playa de la bahía de Algeciras. Ese primer contacto con el secondo capo Teseo Lombardo, buzo de la Regia Marina italiana, unirá sus destinos y tejerá una intensa historia de amor y lealtad en medio de los rigores de la II Guerra Mundial.

En la frontera entre la España post conflicto civil y el Gibraltar aliado, mientras italianos y británicos libran una contienda estratégica, los protagonistas se debaten entre el querer y el deber, entre la prudencia y la pasión. Teseo y Elena demuestran, con su ejemplo de gallardía, que los héroes no entienden de bando; son dos vidas conectadas en una emocionante y peligrosa aventura.

Reseña:

Indica el autor que El italiano es una novela basada en hechos reales y que se trata de una historia que ha querido escribir desde largo tiempo atrás. Esta obra gira en torno a dos de los tópicos recurrentes en la producción literaria de Pérez-Reverte: la guerra y sus vericuetos, por una parte, y el mar y el mundo naval, por otra.

Desde el punto de vista técnico, estamos ante una narrativa directa, coherente y que hace gala del estilo pulcro y detallado al que Reverte nos tiene acostumbrados. La precisión léxica, la consecución de un ritmo constante, sin florituras ni sobresaltos innecesarios y el realismo con el que aborda situaciones y personajes son ya seña de identidad del escritor cartagenero. Como aspecto novedoso, El italiano enfoca de manera expresa —y ello es rara avis, al menos en mi grado de conocimiento de la obra ‘revertiana’— el tema del amor. De hecho, como se reconoce en la propia contraportada del libro, esta es una «asombrosa historia de amor, mar y guerra».

Llama la atención, asimismo, cómo el escritor intercala la narración de la trama principal con el propio proceso de elaboración de la novela, haciendo partícipe al lector del making off y anticipándole, en buena medida, el final feliz de la realidad que da sustento a la ficción. De esta forma, el resultado final se aleja de la inventiva literaria y se convierte en una verdadera crónica de la guerra.

Como valoración personal, he de reconocer que adentrarme en este relato complejo, más profundo de lo que pudiera parecer en un inicio, me enfrentó a dos cuestiones —no sé si definirlas como estereotipos o como verdaderos prejuicios— que, ni siquiera tras la lectura, estoy seguro de haber superado: de un lado, me ha resultado difícil empatizar con los miembros de la Regia Marina, soldados de la Italia fascista de Mussolini. Se vislumbra, como una intención del autor, trasladar al lector el mensaje de que los héroes no conocen de ideologías, pero, a pesar de que dibuja a Teseo Lombardo como alguien honorable, leal e, incluso, delicado, no creo haber logrado simpatizar por completo con esta pretensión. De otro lado, la conexión entre Elena y Teseo nace fruto de la atracción sexual y se enmarca en los roles clásicos de la masculinidad y la feminidad; aspectos que envuelven la relación en un aura algo añeja.

Por lo anterior y porque no soy un amante de los argumentos náuticos o navales, no he disfrutado quizás esta obra como otras del autor. A pesar de todo, leer a Arturo Pérez-Reverte es siempre una experiencia enriquecedora.

Así, en resumen, por la agudeza al mostrar un episodio poco conocido de nuestra Historia y por tratarse de un escrito inteligente y cuidado, esta novela obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la calificación de recomendada.


Valoración: recomendada (2,5/5).