Extra nº 1. A la hora de comer…

¿Qué tienen en Chile con el cilantro, la canela y el choclo?

Mi experiencia en Chile y Perú ha sido maravillosa, como he ido relatando a lo largo de las páginas de mi primer Cuaderno de Bitácora: rincones con encanto, vivencias increíbles que siempre voy a recordar… pero no todo ha sido miel sobre hojuelas. Algunos ingredientes y especias culinarios me han hecho pasar algún que otro momento desagradable. En esta primera página extra, os cuento mis desventuras con el cilantro, la canela y el maíz (llamado choclo en Chile).

El cilantro.

El coriandrum sativum, conocido como cilantro, es uno de los condimentos más presentes en la comida chilena (así como en la peruana). Sus hojas picadas se utilizan para adornar y aderezar cualquier plato que os podáis imaginar: sopas, consomés, ensaladas… además de ser el ingrediente estrella en la salsa pebre* y tener gran protagonismo en el ceviche (según la RAE, también puedo escribir «cebiche»).

¿Y qué tienes contra el cilantro? Me preguntaréis. Nada, salvo que es un condimento que mata el sabor del resto de ingredientes de un plato. Probadlo: añadid cilantro a una receta y decidme si podéis distinguir algo más aparte de esta plantita. Además, como ilustra la foto (que tomé a una pequeñita ensalada de tomate), ¡en Chile no se quedaban cortos con la ración!

Nota: solo en el ceviche fui capaz de soportar la presencia y el sabor del cilantro.

* Pebre: salsa tipo «vinagreta», a base de tomate, ají, cilantro, cebolla y ajo, regada con zumo de limón o vinagre y aceite.

La canela.

Reconozco que, en este caso, se trata de una animadversión personal. No me gusta nada la textura ni el sabor de la canela y, para mi sorpresa, es un ingrediente más común de lo que parece en Chile, según he podido comprobar. No solamente se utiliza en dulces y postres: la infusión de canela o el arroz con canela son remedios muy comunes cuando uno sufre de problemas digestivos, avatar que he pasado en algún momento. Y he de decir que, a mí, me creaba desajustes en el estómago a la par que me servía para mejorarme…

El choclomaíz.

De nuevo, el disgusto con el maíz es una rareza que me caracteriza. Lo cierto es que empecé a aborrecerlo desde que comprobé que se abusa él en las ensaladas: ¿por qué si este plato es salado, la gente se empeña en llenarlo de cositas amarillas dulces? No puedo con ello… Y, para mi desgracia, no comer maíz me ha impedido degustar (estoy seguro que me lo he perdido) verdaderos platos típicos como el afamado pastel de choclo.

En fin… a pesar de que, en general, he disfrutado mucho de la gastronomía chilena (también de la peruana), han existido también estos pequeños sabores amargos. Aunque estoy seguro que no es problema de la variedad gastronómica chilena sino mío propio. Ya dice el refrán castellano que «no está hecha la miel para la boca del asno«.

Fin de la página Extra nº 1.

Publicado por

Javier Sánchez Bernal

Licenciado en Derecho, Máster Universitario en Corrupción y Estado de Derecho y Doctor por la Universidad de Salamanca. Líneas de investigación: Derecho penal económico, Derecho y deporte, corrupción pública y privada. Proyecto de escritor.

3 comentarios en «Extra nº 1. A la hora de comer…»

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