Metadistópolis (I): nuevo comienzo

Bip, bip. El D.R.P. activa la “función despertador” a la hora programada, las 07:23 de la mañana. Pasados dos segundos, abro los ojos despacio, permitiendo que la claridad del nuevo día despeje mis sentidos. Desconecto la repetición automática de la señal del D.R.P. realizando un breve movimiento circular en la sien, con el dedo índice de mi mano izquierda, hasta que siento el zumbido característico. Me levanto de la cama, somnoliento; creo que no acerté con la composición del comprimido que ingerí anoche para inducirme un sueño reparador. Entro en el cuarto de baño, directo a la Cámara de Análisis Integrado, un costoso equipo médico que se convirtió en obligatorio en todos los hogares tras la Segunda Ola: temperatura, tensión arterial y pulsaciones dentro de los márgenes de normalidad. Una pequeña aguja toma una muestra de sangre de mi dedo índice de la mano derecha. En este caso, yo no puedo acceder a los resultados desde mi C.A.I.; estos son enviados directamente a la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad.

Mientras espero la autorización pertinente, decido darme una ducha. Activo mi SmartPhone a través del reconocimiento facial y la confirmación con huella digital y elijo el modo de “ducha número 2”. Inmediatamente una luz potente de un azul turquesa invade todo el espacio. La “Primavera” de Vivaldi acompaña a unos chorros de agua a diferentes presiones y temperaturas que comienzan a recorrer mi cuerpo. Tras enjabonarme por completo, me regalo unos minutos hasta que finaliza el hidromasaje. Hoy es un día importante, por lo que elijo mi mejor traje: un Emporio Armani de lana fría. Tres piezas en gris plata, con camisa de seda blanca y una corbata Charvet del mismo material en color cobalto.

El centro de impresión conectado al miniprocesador recibe el informe del Ministerio de Sanidad derivado de la toma de mis constantes vitales. Código 1: hoy puedo circular por áreas urbanas e interurbanas sin restricciones hasta las 03:21 horas de la madrugada del día siguiente. Va a ser un gran viernes. La información que acabo de recibir se carga en la aplicación de mi teléfono móvil, generándose un Código QR+ que habré de escanerar en cualquier edificio, público o privado, al que pretenda acceder, así como deberé mostrar si la autoridad competente me requiere. Me dirijo a la cocina y le indico a la Inteligencia Artificial que deseo un “desayuno especial sencillo”. Unos segundos después la cafetera ha elaborado un café solo, de un grano procedente de Costa Rica, con doble tostado, endulzado con un gramo y medio de azúcar de caña. Lo acompañan un zumo de naranjas de Valencia y dos tostadas de pan blanco con ajoaceite. Me siento a la mesa y me coloco las SmartGlasses. Veamos qué dice la prensa del día.

Unos minutos después, consulto la hora. Ha llegado el momento de salir. Conecto el Panel Centralizado de Domótica y elijo la opción de control «automático-remoto de bajo consumo». La puerta se cierra tras de mí, suavemente. Estoy listo para triunfar.

* . * . * GLOSARIO * . * . *

Cámara de Análisis Integrado (C.A.I.)

Dispositivo de Reacción Psicomotriz  (D.R.P.)

Panel Centralizado de Domótica. (P.C.D.)

Publicado por

Javier Sánchez Bernal

Licenciado en Derecho, Máster Universitario en Corrupción y Estado de Derecho y Doctor por la Universidad de Salamanca. Líneas de investigación: Derecho penal económico, Derecho y deporte, corrupción pública y privada. Proyecto de escritor.

8 comentarios en «Metadistópolis (I): nuevo comienzo»

  1. Me hizo pensar en Julio Verne, pero lo que parece una mirada de ficción en mil años, no lo es tanto. Parece nuestra realidad de mañana, una inquietud me queda, el traje Armani tiene mascarilla o casco especial o solo podrán circular los que no tienen problema luego del examen habitual????

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    1. Voy a hacer un pequeño “spoiler” ☺️. En función de los resultados del Informe Diario de Salud, los habitantes de Metadistópolis pueden padecer restricciones y prohibiciones de circulación por determinados lugares, acceso a edificios públicos o privados, utilización de medios de transporte, entre otros. Cada ciudadano recibe instrucciones concretas para cada día por parte del Ministerio de Desplazamientos y Circulación. El protagonista nos irá revelando detalles con el paso del tiempo. ☺️ ¡¡Muchas gracias por el comentario!!

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  2. Me ha resultado muy ameno tu texto. Es más, despierta la imaginación del lector (al menos en mi caso) y te dan ganas de pedir el traslado a ese mundo «Armani» que describes como un maestro. Ahora bien, para que no todo sean flores, te diré que me ha chirriado un poco lo del «ajoaceite», a menos que sea una manía característica del personaje (hay gente que tiene vicios que merecen palos) y, vistos esos tiempos de tanto tronío tecnológico, se le pase el aliento a ajo antes de llegar al ascensor si ingiere una micro cápsula de regaliz de las que no pasan de 350mAh.

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    1. Muchas gracias, Pedro, por leer esta historia y por tu comentario. Es un nuevo proyecto en el que estoy trabajando y agradezco especialmente todas las ideas, sugerencias o críticas.
      En efecto, en la sociedad tecnológica en que vivimos los gustos de algunas personas son particularmente extraños.
      Un saludo.

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  3. Aterradora la idea de los permisos para circular libremente. Mola la tecnología y asusta el control sobre la libertad. Muy realista y bien contado está distopía «furuta» jeje no muy lejana… Estaré atenta de más informaciones desde Metadistopolis

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