80. Diario de un orate (XI): incentivos

No cabía duda (y de nada sirve negarlo cual necios o hipócritas) de que la pandemia por COVID-19 iba a desarrollarse del modo en el que lo ha hecho. El ser humano es, hasta que mi gran experimento triunfe, un mamífero estúpido; es el único animal que no es capaz de aprender por repetición. ¡Qué diría Pávlov, si levantase la cabeza!

La ineptitud de los gobernantes, cualesquiera en los que se piense (no importa el color político, el ámbito competencial o el país), tuvo una cierta disculpa durante la denominada como primera ola. Pero la evidencia dice que, casi un año y dos olas después, los tecnócratas siguen cometiendo los mismos errores que coadyuvaron a la expansión de un virus cuyo potencial de transmisión era relativamente fácil de controlar. Pero claro, los políticos nunca quieren escuchar a quienes realmente conocemos las respuestas…

En todo caso, no siento una especial lástima ante la estulticia de la mayoría de mis congéneres. En realidad, el desastre que se avecina, sea por la pandemia, el cambio climático o cualquiera de las negligencias venideras, los hará más receptivos a la verdad incuestionable. Debo ser perspicaz para elegir el mejor momento. Y entonces, todos comprenderán. Cada uno de mis pasos harán el camino. 

No me resisto a seguir contando mis avances. Es cierto que muchas de las páginas de este relato histórico han sido destruidas o convenientemente ocultadas para salvaguardar mi propia seguridad (veo que la última anotación presente es de hace más de siete meses, pero los avances están superando todas las expectativas. El cinco por ciento de la capacidad cerebral que habitualmente no es utilizada muestra un increíble potencial si se la estimula convenientemente. El estado al que he denominado maximum cambiará el curso de la Historia al explotarlo con maestría. Y quien siga mis consejos la alcanzará.

Corto y cambio.

Publicado por

Javier Sánchez Bernal

Licenciado en Derecho, Máster Universitario en Corrupción y Estado de Derecho y Doctor por la Universidad de Salamanca. Líneas de investigación: Derecho penal económico, Derecho y deporte, corrupción pública y privada. Proyecto de escritor.

3 comentarios en “80. Diario de un orate (XI): incentivos”

    1. ¡Muchas gracias por leer y por tu comentario, Juan Miguel! Esta serie de relatos son ficción, supuestamente escritos por un personaje (inventado) con ciertos trastornos… no obstante, plantea algunos debates interesantes. En efecto, la necesidad de pensar y reflexionar de forma crítica es fundamental y, a veces, lo dejamos perder… un saludo.

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