Día 19: “El Gran Viaje (1)”

¡Bienvenido/a al reto: “Una palabra por 30 días”! Desde el pasado 10 de mayo hasta el próximo día 8 de junio, publicaré un post diario con un microrrelato que contenga la palabra correspondiente de la siguiente imagen. Además, el relato contendrá el número de palabras que resulte de generación aleatoria.

¡Me encantaría que participaras y dejases tu creación en los comentarios! Puedes consultar las bases, aquí.


* . * . *

Día 19: 28 de mayo de 2021

Palabra del día: AVIÓN

Extensión: 417 palabras

¿Alguna vez os habéis preguntado qué supone tomar un avión para una persona con discapacidad o movilidad reducida en un contexto de pandemia? Vaya por delante que mi experiencia, tal vez, no sea de las más complicadas que se pueden vivir en un aeropuerto, porque afortunadamente yo puedo caminar de forma independiente con la ayuda de un bastón, pero no está de más contarlo, siquiera para desahogarme.

Alguien podría preguntarme: ¿y para qué necesita tomar un avión una persona con discapacidad o PMR con la que está cayendo? Pensad, por ejemplo, en que parte de tu familia y la persona que amas se encuentre a más de diez mil kilómetros y no hayas podido encontrarte con ellos en diez meses. Sentada la premisa, comencemos nuestro viaje.

La primera etapa, para nada sencilla, consiste en llegar hasta el aeropuerto de salida. Este se encuentra en una Comunidad Autónoma distinta a la que resido y aunque la distancia a salvar no es grande, no existen medios de transporte directos ni combinaciones posibles en el mismo día del vuelo. Por fortuna, un familiar puede llevarme en coche. Escollo a la vista: los cierres perimetrales autonómicos.

¡Bueno, calma! Llamemos a la Dirección General de Tráfico y a AENA. Resultado de las pesquisas: nadie sabe nada. En principio, si puedo acreditar documentalmente que voy a viajar para ver a mi esposa, si mi familiar puede demostrar que traspasa la frontera regional para llevar al aeropuerto a una persona con discapacidad y que no existía ninguna alternativa viable de transporte público, “no deberíamos tener problemas”. ¡Ay, Señor!

¡Viva! Estoy en el aeropuerto. Acostumbrado a otros viajes donde el bullicio te engulle desde que cruzas la puerta, esta vez parece que me encuentro en Silent Hill. Un guarda de seguridad me pide el billete de vuelo. Ok, puedo pasar. Mi acompañante no, porque debí haber solicitado asistencia para que le dejaran entrar. Llego al mostrador de la aerolínea: me piden que muestre el billete, el seguro de viaje, el resultado negativo de la PCR con una antelación inferior a 72 horas al momento del despegue, el certificado sanitario exigido por el Gobierno del país de destino y, por último, pero no menos importante, mi pasaporte. ¡Todo listo!

Me topo con todo cerrado en la terminal. Paso el arco de seguridad. Debo coger el tren para llegar a la terminal satélite. Apenas me cruzo con un par de personas en el trayecto.

¿Queréis saber más? No os perdáis la siguiente entrega de… ¡El Gran Viaje!

Publicado por

Javier Sánchez Bernal

Licenciado en Derecho, Máster Universitario en Corrupción y Estado de Derecho y Doctor por la Universidad de Salamanca. Líneas de investigación: Derecho penal económico, Derecho y deporte, corrupción pública y privada. Proyecto de escritor.

3 comentarios en “Día 19: “El Gran Viaje (1)””

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