Día 29: “Una buena nueva”

¡Bienvenido/a al reto: “Una palabra por 30 días”! Desde el pasado 10 de mayo hasta mañana, 8 de junio, publicaré un post diario con un microrrelato que contenga la palabra correspondiente de la siguiente imagen. Además, el relato contendrá el número de palabras que resulte de generación aleatoria.

¡Me encantaría que participaras y dejases tu creación en los comentarios! Puedes consultar las bases, aquí.


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Día 29: 7 de junio de 2021

Palabra del día: NUNCA

Extensión: 200 palabras

—Brindemos por esta fantástica noticia! ¡Por los futuros papás! —dijo, jubiloso, su amigo, al que más consideraba un hermano.

—¡Salud! —repitieron todos.

Se había imaginado en algunas ocasiones la posibilidad de ser padre, pero nunca proyectó que ello le haría sentir tan feliz. Nervioso, como un niño que aguarda impaciente una sorpresa, acarició la mano de su esposa que le sonrió, cómplice.

—Y… ¿para cuándo os toca? ¿Sabéis ya si va a ser niño o niña? ¿Habéis pensado en nombres? —interrogaron al unísono.

—Aún es muy pronto —respondió él —en realidad, lo único que queremos es que llegue sano.

Y allí estaba, compartiendo su alegría con los amigos de toda la vida; esos que, a pesar de los años, las distancias y, por qué no, los encuentros y desencuentros, siempre estaban ahí, dispuestos con un “sí” cuando era necesario: habían puesto su granito de arena para que él llegase lejos.

¡Cuánto le había cambiado la vida en estos años! Recordaba los momentos difíciles en su niñez, cuando los médicos copaban prácticamente su día a día. Daba gracias porque, aun con todo, fue un buen estudiante y disfrutó de su juventud. Y ahora, en aquella etapa del camino, se sentía completo.

Un café con mi creador: tercer aniversario

La Buhardilla, 2 de febrero de 2021.

Para celebrar el tercer aniversario desde la reapertura de la Buhardilla, hoy cuento con un invitado especial: voy a compartir unas palabras con Javier Sánchez Bernal (o Javier S. Bernal, como firma si pretende hacerse el interesante), la persona que me dio vida y que está detrás de cada una de mis aventuras… y desventuras. ¡Pasad y poneos cómodos!

Tristán.

* . * . *

T. —Buenas tardes, Javier, pasa. ¡Cuánto tiempo sin visitar la Buhardilla!

J. —Hola, Tristán, qué agradable es volver a charlar contigo. ¿Cómo sigue todo?

T. —Bien, llevando el frío lo mejor posible y cuidándome mucho del COVID-19. Afortunadamente, el calor de los libros consigue un ambiente agradable aquí dentro. Voy a servir café. ¿Cómo lo quieres?

J. —Con leche y una pizca de azúcar, gracias.

(Sentados)

T. —Me gustaría que me contaras de dónde surge todo esto. ¿Por qué un blog y por qué La Buhardilla de Tristán?

J. —Es una historia un poco larga. Voy a tratar de resumir… A mí siempre me ha gustado escribir, aunque nunca tuve el valor para dedicarme a ello profesionalmente. Mi primer recuerdo es una pequeña novelita que escribí, a cuatro manos, con un compañero del colegio, cuando ambos teníamos 14 años. Era más bien una mini historia de amor adolescente, pero, a partir de ahí, me picó el gusanillo de las letras. Después, durante mis años de Bachillerato (entre los 16 y los 18 años), estudié Humanidades y, gracias al Latín y al Griego y a la asignatura de Literatura, me di perfecta cuenta de que leer y escribir me hacían sentir bien. Como anécdota, te cuento que, en aquellos años, gané un concurso de poesía que se convocó para todos los alumnos (no he ganado muchos otros después). Recuerdo el premio: un maletín con libros y material escolar. Me temblaba todo cuando me enteré…

T. —Apuntabas maneras, al parecer…

J. (Risas). ¡Qué va! Durante aquellos años comencé a escribir, casi compulsivamente, algunos poemas. Una persona los leyó y me animó a que se los presentara a un poeta local, porque me aseguró que eran buenos. Sin embargo, la opinión de aquel fue otra: se deshizo de mí, asegurándome que mejor me dedicara a otra cosa o que, en su defecto, leyera mucho antes de pensar siquiera en escribir algo medianamente malo. Es posible que, si me hubiera cruzado con él hoy en día, hubiese sacado enseñanzas positivas de sus palabras, pero, en ese tiempo, me desmoralizó mucho.

Más tarde, en los primeros años de Universidad (allá por los años 2004-2005), con el boom de los blogs, varios amigos y compañeros se crearon uno y, a pesar de mi fracaso como poeta (Risas), me animé. Aquella fue la primera etapa de la Buhardilla de Tristán (alojada en Blogspot, posteriormente Blogger). Lo cierto es que no tenía muy claro el perfil de contenidos ni el target de destinatarios, así que se convirtió en una miscelánea; una especie de cajón de sastre en la que tanto podía escribir un relato, como solía hablar de política o de deporte. Tras dos o tres años de atención, el final de mis estudios universitarios y el inicio de la vida laboral, me hicieron abandonarlo y renunciar durante un tiempo a esta faceta de juntaletras.

T. —¡Para, para, que te embalas! Antes de que continúes, ¿por qué “la Buhardilla” y por qué decidiste llamarme Tristán?

J. —Puede que no te lo creas, pero, inicialmente, “Tristán” no buscaba designarte, sino que se trataba de un topónimo. Por aquellos días, mis amigos y yo jugábamos mucho a un videojuego (Diablo) que se desarrollaba en la ciudad de Tristán. Poco a poco me fui dando cuenta que también funcionaba como apelativo personal y me gustó, por su ambivalencia. Decir “la Buhardilla de Tristán” podía referirse tanto a un lugar situado en la ciudad de Tristán, como a una propiedad de una persona llamada así.

Ha sido en esta segunda etapa cuando definitivamente ha adoptado el sentido de nombre propio y, por ello, estás tú hoy aquí sentado…

T. —Lo que hay que escuchar… o sea, que estoy vivo de rebote. Lo tendré en cuenta… pero, dime, ¿por qué volviste? ¿Y por qué ya no en Blogger sino en WordPress?

J. —Uff, veamos. Hoy hace tres años, yo pasaba por una época… no sé si complicada, pero sí de transición: tanto en lo profesional (me había doctorado apenas dos meses antes y no tenía trabajo) como en lo personal. Sentía que tenía muchas cosas que decir y que había sensaciones, sentimientos… que me apetecía expresar de un modo distinto. Unas semanas antes de reabrir la Buhardilla, había comenzado a publicar algunas bernalinas (hoy una sección del blog) en Instagram, porque me habían dicho que era moda, pero no me terminó de convencer.

Volví a sentir la llamada de la Buhardilla. Quería volver a abrirla y rescatarla. Tenía muy claro, eso sí, que la enfocaría de forma diferente a la primera vez: el blog solo serviría para dar forma literaria a mis propias creaciones. Por ello, cambié el sistema de gestión de contenidos (de Blogger a WordPress) y decidí eliminar aquella primera versión de años atrás. Debía conseguir un re-nacimiento.

T. —Te he escuchado decir que escribir una novela sería algo fantástico, ¿para cuándo?

J. —Pues… no lo sé. He tenido varias ideas, alguna creo que interesante, pero hay por ahí un cierto miedo a escribir un libro.

T. —Bueno, en realidad, ya has publicado uno…

J. —Sí, de temática jurídica. Estoy muy orgulloso de ello, si bien me gustaría tener el tiempo y ese toque de inspiración para contar otras historias más allá de la Buhardilla.

T. —¡Madre mía! Un relato, el tuyo, tan interesante como peculiar (como lo que publicas en mi casa).

En fin, querido Javier. Parece que se hace de noche y se acercan las 20:00 h. No digo nada, pero tal vez debamos pensar en dejar esta conversación para otro día… mira que no te pille el toque de queda en la calle (Risas).

J. —Muy sutil. (Risas). Gracias por invitarme esta tarde. El café estaba exquisito. Pues nada, ha sido un placer acercarme: ojalá este sea el tercero de muchos cumpleaños más y que los dos, junto a nuestros lectores, ¡¡lo disfrutemos con salud!!

El mensajero del caos

Recensión e ideas de “No mentirás”


  • Autor: Blas Ruiz Grau.
  • Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial.
  • Año: 2019.
  • Género / temática: Thriller / novela negra / novela psicológica.
  • Número de páginas: edición Kindle.

Sinopsis libre:

Carlos Lorenzo, un afamado abogado residente en Madrid, recibe una llamada que cambiará su vida para siempre: su padre, Fernando, ha fallecido. Guiado por esta noticia, se trasladará al pueblo alicantino de Mors, donde deberá enfrentarse, con la ayuda de Alicia, una joven del pueblo, a los fantasmas de su pasado y a un peligroso asesino en serie que sembrará el terror en la pequeña localidad levantina. En su búsqueda de la verdad, Carlos deberá colaborar con el inspector de la Policía Nacional Nicolás Valdés, quien acababa de estrenarse, junto a su compañero y amigo Alfonso Gutiérrez, en la UDEV de Alicante.

 Nicolás y Carlos están decididos a averiguar el por qué de las cruentas muertes que asolan Mors, cada uno haciendo uso de sus propias armas. Lo que no saben es que, cuanto más cerca se encuentran de la verdad, más peligro corren sus vidas. 

Reseña:

No mentirás me ha sorprendido gratamente. Había leído muchas críticas positivas que me habían generado altas expectativas. Y, la realidad es que, después de la lectura, estas se han visto confirmadas. Debo reconocer que me costó entrar en la historia, quizá porque el lenguaje empleado por el personaje que domina el primer capítulo es demasiado atropellado, aunque, valorando este hecho en el contexto argumental de la obra, resulte perfectamente lógico.

Esta novela aporta diversos tintes de frescura al género de la novela negra española, que goza en la actualidad de grandes autores, entre los cuales se encuentra, sin duda, Blas Ruiz Grau. No es una obra pretenciosa, ni los personajes son superhéroes, aspecto que es de agradecer. De hecho, todos los protagonistas son retratados, por el autor, como “personas normales”, lo que dota a la narración de un realismo muy agradable. Es fácil asimilar, de esta manera, y participar también, de los éxitos y fracasos que nos encontramos a lo largo de esta obra.

Es importante resaltar, así mismo, el extremo cuidado que demuestra el autor a la hora de describir cada uno de los escenarios en los que se desarrolla la trama, lo cual revela un intenso trabajo de documentación y estudio; aspecto que confirmamos en el apartado de “Agradecimientos”.

He disfrutado especialmente de esta novela. Sin ánimo de hacer spoiler, considero un acierto por parte del autor el diseño del antagonista y cómo cada uno de los asesinatos que comete goza, en realidad, de su propia intrahistoria. Así, es mucho más que un imitador, lo cual explica el devenir de los acontecimientos y las dificultades de los inspectores Valdés y Gutiérrez a la hora de dar con él.

Solo ha existido un aspecto que me ha resultado ligeramente forzado, quizás. He percibido una cierta “descompensación” entre la puesta en escena de cada uno de los asesinatos por parte del antagonista, lo meticuloso y grandilocuente de los mismos, en relación con las motivaciones que le llevaron a cometerlos. Es como si la ejecución no terminara de cuadrar con las razones, teniendo en cuenta la psicología del asesino. Del mismo modo, conocer la identidad de este me ha dejado algunas dudas que no referiré aquí para no revelar ningún dato interesante del entramado. Dicho esto, no deja de ser positivo, a mi entender, que no conozcamos la identidad del antagonista hasta el final. Disfruto más con este tipo de planteamientos frente a aquellos en los que el lector conoce dicho dato antes que los protagonistas.

En No mentirás vas a encontrar una historia diferente, narrada de forma cercana y fresca. Además, cada elemento narrativo está pormenorizadamente tratado, lo que te transportará, desde el inicio, a las calles de Mors. Disfrutarás, seguro, de una grata lectura y, desde esta Buhardilla, te recomiendo que te sumerjas en el universo de esta fantástica novela.


Valoración: muy recomendable (4/5)