78. Insaciabilidad

(Serie “Microrrelatos Apocandémicos” III)

2 de noviembre de 2121

¿Por qué la cura contra el SARS-CoV-2 provocó el fin de la especie humana, tal y como era conocida? No es que me preocupe mi seguridad, dado el poco tiempo que me queda, pero, conociendo todos los intereses en juego, no puedo ofrecer detalles acerca del Proyecto Übermensch. No obstante, sí puedo contar la verdad de aquello que se conoce:

Enrico Gentile, CEO de AnViDi Enterprise, sucumbió al poder del dinero y permitió el acceso a la patente de la vacuna MAV2.1 a Ülrick Schwarz, un supuesto magnate con propiedades en más de 25 países. Lo que Gentile no supo es que Schwarz era también el capo de una de las organizaciones criminales más poderosas del momento, con contactos en más de medio mundo.

Aunque no llegó a conocerse cuál fue el volumen económico de la transacción, pudo probarse que Schwarz compartió la información que había obtenido con Jacob McTrinity, el líder de una secta de fanáticos que confundían los avances científicos con la idolatría religiosa (adoraban al ser humano como entidad todopoderosa).

De este grupo parte el Proyecto Übermensch: su objetivo, convertir a los humanos en  entes sobrenaturales inmunes a la enfermedad, la decrepitud y, consecuentemente, a la muerte.

La farmacéutica AnViDi se convirtió en mecenas de una serie de investigaciones auspiciadas por algunas de las Universidades más relevantes de Europa, América y Asia. Estos centros fueron evidentemente engañados acerca de los propósitos y el alcance del Proyecto, pero, a través de estas alianzas, Schwarz y McTrinity consiguieron blanquear la iniciativa y llegaron a contar, incluso, con el apoyo, más o menos expreso, de los gobiernos de Estados Unidos, China, Alemania, España, México o Brasil; llamó la atención, sin embargo, el silencio de Rusia.

Comenzaron los ensayos en algún lugar recóndito de África y la Antártida: duras pruebas de supervivencia, complejos desafíos intelectuales… incluso se fomentaban las relaciones íntimas entre los participantes, a fin de conocer mejor sus fortalezas y debilidades.

La ambición de unos y la desidia de otros dio el pistoletazo de salida al más cruel relato de destrucción contenido en el Apocalipsis…

¿Fantasía o realidad?

Con los mejores deseos para que disfrutemos todos de unas Navidades muy especiales mientras seguimos luchando contra el virus, os dejo mi participación de diciembre en el desafío literario “Escribir Jugando”, propuesto por Lídia Castro en su blog.

Para la elaboración de este microrrelato he tenido en cuenta tanto la imagen principal como el objeto del dado, así como he seguido también el reto opcional: Que aparezca en la historia un Palacio de las Mareas como el de la carta.

¡Espero que os guste!

* . * . *

«¿Qué me ha pasado? ¿Qué significan estos ropajes de pirata?», se dijo. «Lo último que recuerdo es estar en la oficina…»

Acto seguido, se observó huyendo de un feroz mamífero, similar a un guepardo, con cola de león y escamas de serpiente, en lo que parecía un frondoso bosque sin fin. Miro al suelo y reconoció aquella marca: una equis pintada en rojo sangre.

Cerró los ojos, necesitaba salir de allí. Cuando volvió en sí, se estremeció ante el frío y la humedad de aquel calabozo. Sin duda, lo habían llevado al palacio de las mareas.

¿Cuánto tiempo le quedaba?

(100 palabras)