Participaciones en el «Reto 5 Líneas» 2021

Querido/a visitante de la Buhardilla:

En esta página, podrás encontrar todas mis participaciones en el «reto de escritura: 5 Líneas» de Adella Brac correspondientes al año 2020, dado que la autora elimina, al final del año, los microrrelatos participantes.

En negrita, podéis ver las palabras que debían formar parte del texto, como parte del desafío.

¡Aprovecho la oportunidad para animaros a participar!

Enero de 2021.

A veces, uno es el peor enemigo de sí mismo. Se había repetido, en innumerables ocasiones durante los últimos meses, que él era capaz de aprobar aquel maldito examen. Quienes tendría en frente, ellos, solo serían cinco personas encargadas de evaluarlo, nada que no hubiese enfrentado en otras etapas de su vida. Y ahora allí estaba, junto a la entrada del Tribunal Supremo. Había llegado su gran día. Respiró hondo y comenzó a subir las majestuosas escaleras.

Febrero de 2021.

Recuerdo la primera vez que entré en aquella clase… como profesor. Todo el mundo dice, o al menos piensa, que quien enseña está en la posición fácil: es el alumno, el receptor de los contenidos, quien debe esforzarse por aprender. Sin embargo, es realmente complejo transmitir conocimientos adecuadamente. Recuerdo aquella primera sesión: habría dado para un monólogo en el Club de la Comedia. Por suerte, como todo en la vida, el hábito va haciendo al monje…

Marzo de 2021.

Un escritor es uno de esos seres de los que bien puede decirse que es capaz de lo mejor… y también de lo peor. Para quienes lo ven desde fuera, escribir es algo automático, casi mágico: quien más, quien menos es capaz de estrujarse el cerebro, dejarse llevar y pulsar rítmicamente las teclas de un ordenador. Pero, ¿qué sucede cuando huye la inspiración? ¿A qué se agarra el pobre náufrago de las letras cuando su chaleco salvavidas se diluye entre las oscuras nubes del bloqueo?

Abril de 2021.

A lo largo de su vida, se había labrado el carácter de luchador a fuerza de resistir, estoicamente, los envites de su destino: guerras, dictaduras, pandemias, soledad… Los infortunios que había padecido desde su más tierna infancia le habían dotado de aquella resiliencia que ahora demandaba, a bocanadas, para tratar de salir incólume de ese nuevo duelo. Lo malo era —lo sabía bien— que sin ella ya no se sentía capaz. Además, ¿para qué? Ya nada merecía la pena…

Mayo de 2021.

El problema, querido John, es que ¡se te va la fuerza por la boca! Y ojo, porque ya ni siquiera estoy enfadado contigo… tampoco decepcionado. Creo que el vaso de mi paciencia se colmó hace tiempo. Así que, en fin, ya sabes lo que dicen: uno es dueño de sus silencios, mas es esclavo de sus palabras. Te deseo suerte porque, sin duda, la vas a necesitar y deseo de corazón que culmines con bien el desafío, pero no me pidas que lo entienda, ni mucho menos que lo apoye. Hasta aquí llegué.

Junio de 2021.

—No nos queda tiempo —reconoció el director—. La única opción plausible sería resumir el libreto y simplificar la profundidad del personaje.

—Pero… —balbuceó el autor—. Ya habéis transformado su esencia. No se parece en nada al Fausto que yo había imaginado…

—Está decidido, entonces. Es por el bien de la obra. Tranquilo, vamos a respetar las cualidades más características. Simplemente le vamos a dar fuerza, brío, garra.

El autor comprendió que eran el eslabón débil del teatro.

Julio de 2021.

Colocó ambas manos en la parte más alta del friso y fue bajando, poco a poco, tratando de que las yemas de sus dedos se convirtieran en sus ojos. Estaba segura de que el mecanismo debía encontrarse ahí; el plano no podía estar equivocado… Palpó las rugosidades, las concavidades y los salientes, en varias ocasiones, sin tener éxito. Resopló, indignada; era suficiente por ahora. Volvió a recordar su mantra: un enigma es más valioso cuanto más laborioso resulta desentrañarlo.

Agosto de 2021.

Estoy convencido de que mis editores no me han dicho la verdad. Acabo de superar una etapa de bloqueo que se ha extendido demasiado en el tiempo y he creído, ingenuamente, presentar una obra que merecía la pena. ¡Cuánta razón tienen quienes alertan de que mantener el nivel de exigencia es una tarea hercúlea! No sé qué será de mí ahora. ¿Habrá llegado el momento de reconocer la evidencia y dar un paso a un lado definitivamente?

Septiembre de 2021.

Se vanagloriaba de ir en contra de las modas; había tardado años en conocerse a sí mismo y construir su propio estilo. Directo, rebelde, sincero. Los tres ingredientes que, durante tantos años, habían constituido el secreto de su éxito y que, ahora, en aquella noche fría y lluviosa, la realidad se había encargado de poner frente a su reflejo: tal vez, todas sus estrategias, el marketing, su imagen rompedora… fuesen solo un mecanismo de defensa frente a su debilidad.

Octubre de 2021.

Un grupo de diputados de una fuerza política que prefiero no mencionar había boicoteado la sesión de control al Gobierno, convirtiéndola en una verdadera selva. No entienden que el juego político también les afecta a ellos: sacaron a pasear datos manifiestamente falsos, fake news e informes deliberadamente manipulados, aderezados con argumentos tendenciosos, provocadores e injustos. Y mañana, ¿qué? Un nuevo circo en sede parlamentaria…

Noviembre de 2021.

Yo sabía que le gustaría recordar aquel momento. Le había costado tanto llegar hasta allí… A pesar de que sus compañeros eran auténticas víboras dispuestas a enterrar su futuro en aquella empresa bajo kilómetros de excusas y promesas incumplidas, ella entendió que la mejor forma de honrar a su padre era progresar en aquel estiércol de egos: no cejaría hasta cumplir su tarea, y, entonces, lo dejaría para siempre: una sonrisa y el silencio serían su única despedida.

Diciembre de 2021.

—¡Oye, colega! ¿Has hablado con Melchor? ¿Cómo vamos a cumplir con nuestra misión si no podemos viajar en camello?

—Ni idea, majo… tengo claro que los más pequeños nos necesitan y que las tradiciones no deberían ser objeto de chanza, pero en este siglo de memes, bulos y ‘Tik Tok’ quizás deberíamos pensar en actualizarnos.

—Empiezo a estar cansado. Son más de dos mil años con la misma cantinela. En fin, vamos tarde: intenta localizar al barbudo mientras hago ‘snoop’ a Papá Noel…