Simpatía y nominación

Recensión e ideas de «El nombre del viento»


  • Título original: The Name of the Wind. The Kingkiller Chronicle: Day One.
  • Autor: Patrick Rothfuss (Madison, Estados Unidos, 1973).
  • Editorial: de esta edición, Fantascy (Edición Décimo Aniversario).
  • Año: 2007 (de esta edición, 2017 – 6ª reimpresión, 2021).
  • Colección: Serie ‘Crónica del Asesino de Reyes’.
  • Género / temática: Novela fantástica.
  • Traducción: Gemma Rovira Ortega.
  • Número de páginas: 944.
Créditos de la imagen: Amazon (tomada de Google)

Contiene espóiler.

Sinopsis libre:

Es una tranquila noche más en la posada Roca de Guía. Detrás de la barra, Kote sirve en silencio a los clientes habituales. La quietud se quiebra cuando llega Cronista, buscando conocer la historia jamás contada: el relato de un niño de cabello fuego y de chispeantes ojos verdes cuya niñez se ve truncada cuando toda su troupe es masacrada. Una tragedia épica rememorada en tres noches, en cuyo primer acto, contado en esta primera entrega, se concentran los primeros años en soledad de Kvothe: la miseria y la lucha por la supervivencia en Tarbean, las aventuras y desafíos en la Universidad, el laud en el Eolio y la irresistible perdición por Denna.

Cada vivencia marca el camino del protagonista que le llevará desde el dolor por la pérdida hasta robar en los callejones; desde matar a un dragón hasta convertirse en el Asesino de Reyes.

Reseña:

En los más de cuatro años de vida de este blog he disfrutado reseñando grandes obras, pero es la primera vez que me enfrento a una que me produce verdadero respeto. Temo no hacer justicia, con estas líneas, a lo mucho que he disfrutado de este libro. Me he adentrado en la saga gracias a un gran amigo lector y puedo decir que, más de 900 páginas después —es, sin duda, la novela más extensa que he leído en los últimos años—, he quedado prendado del universo ideado por Patrick Rothfuss.

El nombre del viento, primera entrega de la trilogía ‘Crónica del Asesino de Reyes’, narra la primera de las tres noches en que Kvothe —pronunciado /kuouz/— relata su vida a Cronista y cómo llega a ser un hombre legendario. Resulta, en mi opinión, mucho más que una novela del género fantástico. En ella, cada una de las palabras se relaciona en armonía con las demás, como piezas de un puzle complejo y singular. La narración, de corte trágico y épico, combina con pericia el presente —en el cual, el protagonista es simplemente Kote, un posadero perdido en un lugar inhóspito cuyo único deseo es pasar desapercibido— y el pasado —que relata la vida de un héroe, Kvothe; un espíritu aventajado e indomable, resiliente y culto; en definitiva, un ser excepcional—.

Esta novela destaca por su brillantez, por el excelso gusto de Rothfuss en dibujar, a través de la palabra, una melodía orquestal en la que cada una de las subtramas se convierten en urdimbres del mismo tejido literario. La narración consigue transportar al lector no solamente a la mesa donde Kvothe comparte su historia con Bast y Cronista, sino a cada esquina de Los Cuatro Rincones donde se desarrolla el argumento. Quién diría cuánto da de sí una noche de confidencias…

Uno de los grandes méritos del autor ha sido crear un mundo al milímetro: localizaciones y paisajes, calendario, un sistema monetario bien estructurado… todo ello revela una búsqueda permanente por la perfección, logrando Rothfuss su objetivo de envolvernos en una atmósfera perfectamente creíble. Además, los personajes son una caja de sorpresas: cada uno con sus claroscuros, con su propia existencia y con motivaciones que se entrelazan en una nube de aspiraciones, afectos, lealtades y traiciones. Como adalid de todos ellos, el joven Kvothe, que es descrito de una forma magistral como un ser intuitivo, apasionado, valiente y fiel, el cual contrasta con el maduro Kote, que se muestra tan solo como un hombre cansado a quien la vida le ha pasado factura y que solo espera el fin de sus días.

Con El nombre del viento comienza un viaje en el que el lector se reencuentra con la audacia y la luminosidad de J.R.R. Tolkien, la intensidad y la escritura trepidante de George R.R. Martin y la sencillez y la elegancia en el detalle de J.K. Rowling.

No puedo dejar de mencionar —y de agradecer muy sinceramente— el excelente trabajo llevado a cabo por Gemma Rovira Ortega, quien cuenta, entre su prolijo curriculum, con traducciones al español de diversos libros de la saga de Harry Potter o El niño del pijama de rayas, de John Boyne y que, en esta ocasión, logra incluso que la obra parezca escrita originalmente en nuestro idioma, lo cual, según mi punto de vista, supone un hito ciertamente admirable.

Por todo ello y considerando la alta calidad literaria, la maestría con la que el autor guía al lector a través de su creación y la riqueza de sus entornos, su argumento y sus personajes, este libro obtiene, en la Buhardilla de Tristán, la calificación de recomendada.


Valoración: recomendada (4,5/5).