Amor en blanco y negro

Recensión e ideas de “La ciudad de los ojos grises”


  • Autor: Félix González Modroño.
  • Editorial: Algaida.
  • Año: 2012 (edición especial V aniversario, 2018).
  • Temática / género: Narrativa histórica, novela negra, novela romántica.
  • Número de páginas: 432.

    Alfredo Gastiasoro, profesor de arquitectura bilbaíno residente en París, disfruta, como cada día, de los placeres que le ofrece la ciudad francesa, dibujada en el final de la Belle Époque, rodeado de arte, tertulias… y café. Revisando la prensa llegada desde su tierra natal conoce una fatal noticia que cambiará su vida: la muerte de Izarbe Campbell, su amor de juventud imposible, truncado cuando ella pasó a ser la mujer de su hermano, Javier. Conmovido decide volver y rendirle un homenaje póstumo. A través de sus pasos por la ciudad de su niñez, el protagonista se verá envuelto en un relato de huida y traición, de amor y de guerra. Un relato que le llevará a buscar la verdad sobre su propia existencia mientras descubre al asesino de su printzesa de ojos grises.

Realizar la reseña de La ciudad de los ojos grises es, sin duda, la labor más compleja de cuantas he realizado hasta ahora. Esta novela es capaz de conjugar, como pocas, tintes de géneros tan aparentemente secantes, como son la narrativa histórica, la novela romántica y el relato detectivesco. Con esta lectura, he descubierto una obra especial, digna de todos los elogios. Y ello porque el autor ha sabido conducirme, como lector, desde el inicio hacia el final; hacia su final. Voy a tratar de desgranar todo ese poso que guardaré tras esta dulce aventura a través de las páginas.

La narración cuidada, detallista y precisa que cincela Modroño, propia del género histórico, denota un profundo conocimiento de Bilbao, su tierra. Y esto no de la Bilbao actual —designo la ciudad en femenino, como hace el autor— sino de aquella de finales del siglo XIX y principios del XX, ese pueblo grande que fue siendo engullido, en pos de la modernidad, para convertirse en la gran urbe cosmopolita que hoy conocemos. Sin duda, la labor de documentación, como queda reflejado al final, ha sido exhaustiva y es de agradecer. Las descripciones de lugares, ambientes y contexto resultan esmeradas, tanto que podemos situarnos, sin esfuerzo, en cada localización, incluso sin que fuera necesario el dossier fotográfico que incluye la edición especial del V aniversario. No resulta difícil imaginarnos al lado de Miguel de Unamuno, María de Maeztu, Sabino Arana o Indalecio Prieto: es precisamente el fiel reflejo que realiza González Modroño de la sociedad de aquella época el que introduce con naturalidad la presencia de estos personajes históricos en el hilo argumental.

Y, de igual modo, a través de los capítulos, he podido degustar el arte y la cultura de la capital parisina anterior a la I Guerra Mundial: Picasso y Gauguin han sido salido de las letras para sentarse a mi lado mientras recorría las calles o me acomodaba en la buhardilla del protagonista.

Las notas de novela negra, policíaca y de espías suponen otro de los grandes ingredientes de esta exitosa fórmula. En este caso, el trazado de los personajes, en especial del comisario Fernando Zumalde y de los hermanos Alfredo y Javier Gastiasoro, es más que suficiente para aportar la dosis necesaria al resultado final. El autor no precisa de elaborar una trama criminal enrevesada para enganchar al lector; la propia psicología de cada protagonista es capaz de cumplir esa función.

Y, por último, el amor, la pasión, el deseo y los tabúes. Encarnados y enfrentados todos ellos en la rebeldía de Izarbe Campbell, una mujer adelantada a su tiempo, y a los venideros. Gracias a ella he vuelto a sentir, a querer y a amar. Y por ella he llorado, con Alfredo —con las lágrimas que él no podía derramar—, su muerte. Con esta novela he experimentado algo que nunca antes: debía dejar de leer, tras la mayoría de cada capítulo, dado el cúmulo de sensaciones que me despertaba.

Decididamente, con La ciudad de los ojos grises, Félix G. Modroño nos presenta una novela que se convierte en una auténtica oda a Bilbao; un canto al romanticismo por lo antiguo y la curiosidad por lo nuevo. Es, sin duda, el mejor pretexto para enamorarse de un libro, de una ciudad y de una historia. Un placer que os recomiendo, encarecidamente, desde mi Buhardilla.


Valoración: imprescindible (5/5). 

Publicado por

Javier Sánchez Bernal

Licenciado en Derecho, Máster Universitario en Corrupción y Estado de Derecho y Doctor por la Universidad de Salamanca. Líneas de investigación: Derecho penal económico, Derecho y deporte, corrupción pública y privada. Proyecto de escritor.

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