La confesicina

Cada día me resulta más tedioso trabajar junto a ese par de merluzos. Y ese necio del Superintendente Vicente… ¡me saca de mis casillas! Pero queda menos para cumplir con éxito la misión que me fue encomendada…

Lo cierto es que cuando me infiltré los dos agentes formaban parte de un cuerpo de espías de élite. Mortadelo era un as del subterfugio; especialmente hábil para mimetizarse con el entorno: rápido, sigiloso, tenaz. Por su parte, el señor Filemón destacaba por sus excelsas dotes de negociador: templado, diplomático y con ojo clínico para la planificación estratégica.

Ahora, sin embargo, ya los ven: un patán con dos pelos, esmirriado y sin dos dedos de frente y un subalterno infantil y estólido que juega a disfrazarse como si su vida fuera un miserable carnaval. Ellos son mi mejor “invento”; el único que, desde que se me conoce como el profesor Bacterio, no ha resultado un fiasco.

No puedo revelar para quién trabajo ni cuáles son los objetivos que debo alcanzar, pero sí mencionaré que estoy cerca de dinamitar la organización desde dentro. Debo reconocer que mi jefe, bajo esa apariencia casi pueril de hombre cegaruto y bonachón, esconde una inteligencia sublime, si bien sigue extrañándome la familiaridad con la que se refiere a los miembros de la T.I.A., como si los conociera de antiguo o provinieran de un mismo lugar.

Pero… me estoy yendo por las ramas. Debo planificar sin demora mi sabotaje a la próxima misión disparatada de estos zafios.

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Imagen tomada de ‘El Tintero de Oro’

He ideado y presento este relato breve, de 248 palabras, para el Microrreto: El villano como protagonista propuesto por David Rubio en su blog, ‘El Tintero de Oro’ en noviembre de 2022. ¡Espero que os guste!

Un noble encargo

Siento una profunda alegría por volver a participar en el reto «Escribir Jugando» del mes de noviembre de 2022, organizado por Lídia Castro Navàs, tras muchos meses en los que, por diversos motivos, no me ha sido posible. Y comparto, además, la fortuna de retornar con un desafío que ha sido especialmente motivador. Con música medieval de fondo, he escrito y presento ahora mi contribución.

Siguiendo las reglas, para el microrrelato me he inspirado en la carta, apareciendo además el mineral: amatista. Además, he tratado de seguir la indicación opcional: «Que aparezca en la historia algo relacionado con esta flor de CaliforniaAngel’s Trumpet (o floripondio)». Ha sido muy inspirador retroceder algunos siglos para dar vida a esta epístola. ¡Espero que os guste!

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Imágenes tomadas de “El Blog de Lídia”. Montaje propio.

Muy señor y amigo mío:

Como sabe vuestra Excelencia, pertenezco a la quinta generación de la familia de maestros orfebres más famosa de la villa. Poseo además conocimientos avanzados en química y metalurgia.

Amparado en nuestra amistad, me atrevo a indicarle que la amatista no es la gema apropiada a su petición.

Si desea impresionar a su anfitrión, permítame recomendarle un elegante reloj de faltriquera a cuerda fabricado con floripondita, un material de mi invención en tonos asalmonados. Le ofrezco una maravilla ciertamente exclusiva y de valor incalculable.

Puede venir a visitar mi taller cuando guste.

Sinceramente suyo,

Maese Anaya.

(100 palabras)

95. Bloqueo del ¿escritor? (II): Cuando las historias no fluyen

Salamanca. 12 de octubre de 2022.

¿Qué sucede, entonces?

Las palabras no siguen las órdenes de la lógica; más bien al contrario, orquestan su propia danza, indómita y desacompasada. Las ideas pugnan contra la negrura de una incógnita irresoluta, no buscada, impertérrita.

Inexplicable, mas habitual y concreto.

Los paisajes se marchitan, se tornan agrestes en la soledad de la página en blanco. Las voces se apagan. La imaginación busca resurgir; latir, fútilmente, petrificada ante lo imposible y las lágrimas se congelan en el desierto del tedioso discurrir de cada intento infructuoso.

Incapaz, ignorante, ingenuo… incluso impostor.

Los personajes no encajan, los sentimientos se muestran impostados, artificiales. Los hechos se zancadillean entre sí, impidiendo que la narración pise firme y segura. La creatividad no puede desembarazarse del velo de la duda. Y la frustración le gana la contienda al entusiasmo.

Tal vez sí… o seguramente no. Tal y como lo vivo, lo cuento.