El padrino

Sí, habéis leído bien. Voy a hablaros de la saga de películas de Coppola… o no. Participo en una nueva genialidad propuesta en ‘El Tintero de Oro’. En esta ocasión, el Microrreto: ¡De cine! consiste en escribir un microrrelato, de hasta 250 palabras, a partir del título de una película.

Además de las bases que podéis consultar en el enlace del párrafo anterior, he querido rizar un poco más el rizo e incluir varios títulos más de metrajes en el texto del micro. ¡A ver si los adivináis todos!

Gracias, David, por esta nueva oportunidad de crear. ¡Espero que disfrutéis la lectura!

PD: Al final del microrrelato tenéis los títulos de las películas y documental, con alguna información adicional.

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Imagen tomada de “El Tintero de Oro”.

Título del microrrelato / Título de la película: El padrino (The Godfather, 1972).

Texto del microrrelato:

¡Había llegado el gran día! A través de la ventana, el resplandor del sol iluminaba la estancia y acompañaba la alegría de su corazón. Dejó vagar su mente… tantos años en busca de la felicidad y, cuando estaba a punto de rendirse, el amor sincero le había llegado inesperadamente, como el rayo que ilumina el cielo en el origen de la tormenta perfecta.

Toda su familia estaba emocionada. Su hermana, quien le había prometido el regalo que siempre había soñado, había salido ya, camino de la iglesia. Se preguntaba qué sería, pero sabía que debía dejar espacio para que la sorprendiera. Se miró al espejo; el traje de novia era espectacular y ella se veía radiante. Caminó, nerviosa, por la habitación al tiempo que su madre la llamaba para desayunar antes de que comenzara a vestirse. “La vida es bella”, pensó, y una sonrisa se dibujó en su rostro al recordar el primer beso.

Repasó mentalmente cada una de las tareas de la lista que había preparado la noche anterior: el peluquero llegaría a las nueve y el maquillador, a las diez. En ese momento, se percató de algo que no encontró en el folio de papel escrito con letra esmerada, ¡los anillos!

Marcó el número, mientras descendía las escaleras de dos en dos:

—¡Papá, dime que llevas contigo las alianzas! —exclamó, con las pulsaciones desbocadas.

La voz afable, acogedora, se adivinó al otro lado de la línea:

—Tranquila, hija; confía en mí. Tú, simplemente, disfruta de cada instante…

(249 palabras)

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Listado e información de películas:

El gran día (Le grand Jour, 2015). Documental dirigido por Pascal Plisson.

El resplandor (The Shining, 1980). Dirigida por Stanley Kubrick.

En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness, 2006). Dirigida por Gabriele Muccino.

El rayo (2013). Dirigida por Fran Araújo y Ernesto de Nova.

Origen (Inception, 2010). Dirigida por Christopher Nolan.

La tormenta perfecta (The perfect storm, 2000). Dirigida por Wolfgang Petersen.

El regalo (The gift, 2015). Dirigida por Joel Edgerton.

La vida es bella (La vita è bella, 1997). Dirigida por Roberto Benigni.

Y, por supuesto…

El padrino (The Godfather, 1972). Dirigida por Francis Ford Coppola.

El espíritu de la discordia

¡Qué mejor forma de templar el frío invierno chileno que un microrrelato en el calor del hogar! En esta ocasión, presento mi participación en el reto “Escribir Jugando” del mes de julio de 2021, propuesto por Lídia Castro en su blog. Siguiendo, como siempre, las normas del desafío, para este texto he utilizado tanto la imagen de la carta como el objeto del dado: llave. He tratado, además, de agregar el estado emocional de las llamadas ‘personas Larch’ en relación a la flor indicada.

Espero que os guste y disfrutéis leyendo tanto como yo escribiéndolo. ¡Adelante micro!

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Imágenes tomadas de “El Blog de Lídia”. Montaje propio.

Ella nunca se percató, pero en su corazón permaneció siempre guardada la llave de su felicidad; era ahora demasiado tarde. Lo cierto es que, desde que adquirió consciencia de su propia existencia, había vivido en una perpetua contradicción: no fue capaz de entenderse a sí misma, creer en sus capacidades ni sacar partido a sus virtudes. Observaba la triste escena como un narrador omnisciente que anticipase un terrible final que llegaba inexorable. Quiso proyectar, en el último segundo, su vida ante sus ojos, mas ya no restaban escenas que filmar. Se resignó y enmudeció el alma: había llegado el fin.

(100 palabras)

Juego limpio

Casi desde el otro lado del mundo, os traigo mi participación en el reto “Escribir jugando” del mes de junio de 2021, propuesto por Lídia Castro en su blog. Como es habitual, para mi propuesta me he inspirado tanto en la imagen principal (carta de la izquierda) como en el objeto del dado: el mundo. También he seguido el reto opcional: que aparezca en la historia algo relacionado con “Impresión, sol naciente” de Claude Monet (año, pintor o el lienzo) (carta de la derecha), en concreto, haciendo referencia al año de 1872.

¡Espero que lo disfrutéis y un abrazo a todos/as desde Chile!

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Imágenes tomadas de “El Blog de Lídia”. Montaje propio.

La tradición de deportistas en su familia, recordó al respirar por primera vez el aire de la capital nipona, se remontaba a su tatarabuelo, cuya gesta, como recogían los periódicos de la época, asombró al país en 1872. Por su parte, desde que tenía uso de razón, había recorrido el mundo, acompañado de su madre: campeonatos infantiles, juveniles y absolutos; nacionales e internacionales.

Y, cuando había perdido toda esperanza, llegó la recompensa: la Villa Olímpica de Tokio lo saludaba, imponente aunque acogedora. Constancia y resiliencia; espíritu de superación y una fe inquebrantable lo habían llevado hasta allí. Turno para disfrutar.

(100 palabras)